jueves, 14 de diciembre de 2006

LA BATALLA DE LA VIDA

Un muy buen video sobre la lucha pro vida en España.

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LOS CHICOS Y LA TV
Les traigo aqui un vínculo para compartir un video sobre los chicos y la TV. Para eso solo tienen que ingresar en el siguiente vínculo:

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Saludos.
Eduardo

sábado, 2 de diciembre de 2006

La abuela la gran "conciliadora"

Por: Victoria Cardona
Maestra y educadora familiar
http://www.vidadefamilia.org
Escribo una pequeña reflexión pensando en el papel de los abuelos, pero especialmente es un pequeño homenaje a tantas abuelas que o bien por estar jubiladas, o bien por no haber trabajado fuera de casa –en el hogar si y mucho- concilian la vida laboral de sus hijos dando su apoyo a las a las familias gracias a su buen corazón. De toda manera, su dedicación está muy bien recompensada; solo hace falta escuchar a mucha gente joven cuando hablan de su abuela; si se hiciera una encuesta resultaría que un alto porcentaje de chicos y chicas la quieran de verdad.

Leíamos en la prensa una noticia conmovedora: unos abuelos salvaban en un accidente ferroviario a sus dos nietos de 6 y 8 años. Ellos dieron su vida al proteger con sus cuerpos los de los pequeños. A mí me recordó aquella frase del Evangelio: ''No hay amor más grande que el de aquél que da su vida por sus amigos'', y pensé en tantos otros abuelos que también la dan minuto a minuto, día a día, para que los hijos de sus hijos reciban ternura y afecto ante las ausencias necesarias de los progenitores. Seguramente, los abuelos, que murieron con tanta generosidad, también habían dedicado mucho de su tiempo a aquellos pequeños. Aquel gesto no era fruto de un impulso sino del cariño real para con Abdelaziz y Aceitar, nombre de los supervivientes de este hecho real.Hoy se habla mucho desde el punto de vista médico del ''síndrome de la abuela esclava''. La abuela que sólo procura por los hijos, que no se atreve a decir que está agotada por el exceso de responsabilidades en que se encuentra inmersa, y que no se queja porque tiene miedo de no ser útil. Finalmente, con esta situación acaba enfermando. Es posible que eso suceda porque las abuelas siguen teniendo el mismo espíritu maternal de cuándo eran madres (se dice que son dos veces madres) y creen que tienen más conocimientos que sus hijos. En cambio, debido a la edad, les cuesta más recuperarse del esfuerzo físico. En algunas ocasiones, el abuelo puede ser el gran ausente en esta tarea, ya que, debido a defectos de otras épocas, ha dejado todo el referente del hogar a su mujer y se inhibe totalmente de ayudar.A la hora de hablar de ayudas, es mejor utilizar la palabra compartir. Compartir a los hijos. Compartir a los nietos. Por lo tanto, compartir el trabajo, compartir las aficiones, compartir los buenos momentos y los no tan buenos, compartir lo que se tiene y la experiencia. Cuando uno sabe pedir complace al otro porque puede compartir. Las abuelas han de saber pedir ayuda a tiempo, antes de que por agotamiento no puedan hacer nada más. Y los hijos jóvenes, que necesitan de la abuela, tienen que estar más atentos a sus necesidades afectivas y físicas i agradecerle lo que hace por ellos. Para transmitir serenidad y paz al matrimonio joven, tienen que ser muy prudentes y no interferir en sus relaciones. La autonomía y la independencia de los hijos casados tienen que valorarse mucho, así como los objetivos educativos que tengan para sus hijos tienen que respetarse, ya que la responsabilidad es de ellos y no de los abuelos. Este hecho no excluye que cuando los nietos estén en casa de los abuelos tengan que seguir el orden material que sea costumbre en la casa de los mayores. En este tema, para no tener problemas generacionales, debe mantenerse una buena comunicación entre abuelos e hijos, sabiendo pasar por alto pequeñas banalidades, distinguiendo lo que es esencial de lo que es accesorio. El hábitat natural de la persona es su familia. Por eso, se hace patente que allí dónde prioritariamente la gente mayor se puede encontrar realizada es con los suyos. No puede centrarse en ella misma, ni hablar siempre de que las cosas han cambiado demasiado, sino que tiene que adaptarse con flexibilidad a estos cambios. Todos hemos visto la afinidad que hay, en muchas ocasiones, entre un adolescente -la edad de más inseguridad- y sus abuelos. Ver cada día la felicidad de los abuelos, que midiendo sus fuerzas son capaces de dar toda su sabiduría y ternura a los pequeños que van llegando a este mundo da mucha alegría. Para llevar a término todo lo que hemos reflexionado hay que tener una actitud positiva, para resolver problemas sin susceptibilidades, y una actitud participativa para saber dar y recibir. No fuera el caso que estuviéramos paseándonos por casa diciendo: ''pobrecita de mí, cómo sufro y lo poco que me quejo''.Gracias abuela por saber estar con los chiquitines, cantar canciones para dormirlos, contarles siempre el mismo cuento, por comunicarte con mi hijo adolescente que anda un poco desorientado, por la noche que has guardado a mis hijos para que yo pudiera salir con mi marido. Gracias por transmitir las raíces cristianas de mi país, aunque yo me he despistado un poco. Gracias por haberme dado la vida i la posibilidad de poder formar mi familia. Gracias, gracias, gracias.

viernes, 1 de diciembre de 2006

El SIDA Y LOS PRESERVATIVOS

FUENTE: http://www.nuevacristiandad.com.ar

Pinturas descubiertas en el antiguo Egipto permiten suponer que los preservativos eran conocidos hace miles de años. En 1564 un anatomista indicaba que para evitar las enfermedades de transmisión sexual era conveniente utilizar una envoltura de lino. A mediados del siglo XVII un doctor inglés llamado Condom preconizaba su uso y por tal motivo con ese nombre es vulgarmente conocido.

El preservativo es considerado por algunos como el único medio para evitar el contagio del SIDA por vía genital Se lo publicita afirmando que su uso equivale al "sexo seguro" o "sin riesgos", por supuesto, el riesgo de contraer el SIDA. En universidades extranjeras las autoridades dejan preservativos en los dormitorios de los alumnos y en los baños de ambos sexos para tenerlos a mano. También se los puede comprar en las máquinas automáticas que venden cigarrillos o golosinas. El gobierno español entregó un millón de preservativos a chicos de ambos sexos de 14 a 17 años. En varios países se enseña su uso en las escuelas primarios a niños y niñas, en su mayoría impúberes, para ponerlos a salvo del SIDA en el futuro. Hay madres que les "gritan" a sus hijas cuando salen: "¡No te olvidés los preservativos!".

Los que publicitan el uso de los preservativos dan una falsa sensación de seguridad. Su eficacia es relativa pues no elimina el riesgo de lo infección. Dos estudios realizados en EE.UU. señalan que en parejas heterosexuales en que uno de sus miembros es portador del virus, las posibilidades del contagio en dos años usando preservativos son del 17% en el primer estudio y del 30% en el segundo. El índice menos desfavorable nos dice que el preservativo falla en una de cada seis relaciones. Es como jugar a la ruleta rusa con un revólver cargado con una bala. El fracaso de los preservativos proviene de deficiencias del látex, del uso incorrecto y de la rotura del mismo; Una grieta casi imperceptible, del tamaño del pinchazo de una aguja, deja pasar millones de virus. En las relaciones homosexuales las posibilidades de contagio se duplican por la obvia razón de que el preservativo se rompe fácilmente.

Algunos creen que evitando las ocasiones de mayor riesgo -trato con prostitutas, drogadictos y homosexuales- desaparecen las ocasiones de contagio. No piensan que en la Argentina hay 80.000 portadoras del virus que lo ignoran. En un examen médico de futuros conscriptos, 43 (1 cada 125) se encontraron con la desagradable sorpresa de ser portadores del virus. Hace poco conocimos el caso de una joven de 20 años que se "entusiasmó" con un chico de 15, y luego de esas relaciones quedó infectada. ¡Un chico de 15 años! Además, cuando del SIDA se trata, si se mantienen relaciones genitales con una persona también se tienen con todas aquellas que anteriormente las tuvieron con esa persona. Como si fuera poco, expertos pronostican que la principal fuente de infección del SIDA en la década del 90 serán las relaciones heterosexuales en parejas ocasionales.

Entendemos que enseñar a los niños y a los jóvenes el uso de los preservativos los induce y estimula a gozar del placer genital. En el adolescente el goce satisfecho repetidamente se convierte en un deseo tiránico e incontrolable. Es el caso de aquel padre que enseñó a su hijo el uso de los preservativos, hasta que un día el joven le confiesa que ha dejado embarazada a una chica. El padre lo recrimina diciéndole; "¡Pero no te dije que usaras preservativos!". Y el hijo, justificándose, le contesta: ¡Papá! No tuve tiempo. Muchos jóvenes dicen: "Yo sé hasta dónde puedo llegar". Esta actitud responde a la inconsciente seguridad del joven en sí mismo. El joven ignora que las pasiones humanas se incuban lentamente. Desconoce que los actos deliberadamente cometidos una y otra vez, acrecientan la inclinación a repetirlos y terminan en la apetencia obsesiva de satisfacer el deseo, es decir, en el vicio o adicción. Cuando quiera decir "¡Basta!", será tarde porque ya está atrapado. Esto lo ignora el joven pero no puede ignorarlo el adulto. Bien sabe él que el deseo genital exacerbado es irreprimible. Aun no queriendo hacer una cosa no puede dejar de hacerla. Bien sabe él que cuando la pasión domina al hombre puede llegar a perversiones como el incesto, la violación o el abuso deshonesto. Esto sucede en todos los órdenes: la droga, el sexo, el alcohol, el dinero y golpear a las mujeres. Una vez cometido la falta el adicto se arrepiente y jura que será la última vez, lo que raramente se cumple.

Enseñar a los niños y a los adolescentes el uso de los preservativos conduce a formar conciencias en las que las relaciones genitales tienen por finalidad el goce y que el placer es la finalidad de la vida. El ambiente erótico que los rodea acelera el desarrollo de la pubertad y la adelanta, exacerba el deseo y multiplica las uniones genitales favoreciendo el contagio del SIDA. Si desde la niñez se carga a la computadora humana con imágenes, pensamientos y sensaciones eróticas no nos extrañemos si más tarde reacciona como un maniático sexual.

Se acusa a los que se oponen a los preservativos de no aceptarlos por tabúes religiosos o disquisiciones filosóficas ajenas a la realidad. Si los rechazamos no es por un capricho sino porque amamos o los hombres y queremos su felicidad, y consideramos que los preservativos más que beneficiarlos los perjudican, que son un mal mayor y no un mal menor como muchos honestamente los consideran. Entendemos, que al desvincular los medios de su finalidad -el sexo del amor- agravan el problema.

Dos hombres insospechables de defender supuestos tabúes occidentales, el político hindú Mahatma Gandhi, y el psicólogo vienés Sigmund Freud, coinciden con lo expuesto. El primero dijo: "Los anticonceptivos conducen a la satisfacción inmoderada de los deseos y son por lo tanto desmoralizantes y debilitantes". Y el segundo afirma: "El abuso del sexo siempre lleva a la violencia", "Inducir, a los niños a un excesivo exhibicionismo podría empeorar el desarrollo sexual" y "Cuando se trata al niño como un objeto sexual demasiado temprano, se le enseña a obtener una satisfacción que está obligado a repetir una y otra vez".

Para contener el SIDA en EE.UU. se han aferrado al preservativo creyendo que es un salvavidas cuando en realidad es un ancla que los arrastra hacia el fondo. No han atacado la causa -que es una concepción errónea de la sexualidad y de la vida- sino al último de los síntomas. Al fracasar los medidas adoptadas los errores se fueron sucediendo: primero, recomendar los preservativos; luego repartirlos gratis entre los adolescentes; más tarde, enseñar su uso a los niños, y últimamente, poner jeringas al alcance de los drogadictos endovenosos. Hace poco a un genitalista se le ocurrió lo idea de tratar a los niños con hormonas para retardar la pubertad.

La miopía histórica que no permite avizorar el futuro -y que es propio de quienes se aferran a ideologías- impone soluciones falsas que agravan los problemas. No cometamos la torpeza de no reconocer nuestros errores porque, así como una mentira trae otra mentira, un error trae otro error hasta llegar al caos.

La solución no está en los preservativos sino en reemplazar el sexo por el Amor, porque no es por casualidad que en esta sociedad que idolatra al sexo, hayan recrudecido las perversiones sexuales, los erotómanos, la infidelidad conyugal, los fracasos matrimoniales, las madres solteras, el aborto, la denatalidad, las violaciones, las enfermedades sexuales, la delincuencia, la droga, la corrupción y la violencia.

Si vivimos en el Amor, respetando la escala de valores por El creada, saldremos del pantano en que estamos metidos. La solución debe ser integral porque el abuso del sexo, la droga, la corrupción y la violencia siempre van de la mano.