miércoles, 13 de abril de 2011

Miren cómo se aman: seis herramientas para fomentar la unidad familiar

Carolina Garza de López | carolina.garza@gmail.com
      Hace varios años, conversando con un político, él me confesó que lo que más temía de la política era perder a su familia: “Muchos de mis amigos que se han metido a la política se han divorciado, por eso lo que yo más cuido siempre es a mi familia”, me dijo hace años.

       Cuando leí en el periódico la declaración de Marcelo Ebrard, gobernador de la Ciudad de México, “hemos decidido romper nuestro vínculo matrimonial sin reproches ni agravios”, no puede evitar recordar aquellas palabras.


       Lo más triste de todo, me dije, es que las rupturas conyugales no abundan sólo entre los políticos; lamentablemente se expanden cada día más en todos los ámbitos de la sociedad.

       Precisamente una de las principales causas de la crisis social que hoy enfrentamos es porque la familia ya no cumple con su función de mantener una consistencia y lazos entre sus miembros que deben perdurar para su bien y el de la sociedad.

       Cómo olvidar lo que dijo en el IV Congreso Mundial de las Familias, en enero del 2003, Juan Pablo II: “La familia fundada en el matrimonio, es patrimonio de la humanidad, es un bien grande y sumamente apreciable, necesario para la vida, el desarrollo y el futuro de los pueblos”.
       Si usted se pregunta en estos días cómo podemos revertir la situación actual del país, transformar a México (o el país que sea) en un país unido y sin violencia, la mejor respuesta es precisamente transformando a sus familias. 
       Logrando que nuestra mayor preocupación, nuestra prioridad, sea ante todo formar hogares sólidos y estables que fomenten esa unión que urge llevar a todas partes.
       Sin embargo, en seguida uno se pregunta por qué será tan complicado buscar la unidad o esforzarnos por conseguirla, si es el valor que nos permite ser felices y hacer felices a los demás.

       Leyendo el nuevo libro de Benedicto XVI, «Jesús de Nazaret. Desde la Entrada de Jerusalén hasta la Resurrección», el Papa nos explica que la unidad no viene del mundo.

       Las mismas fuerzas del mundo conducen a la división, a la separación, a la disgregación, nos recuerda el Papa.  Y eso lo explica todo.

       Una sociedad que se empeña en sacar a Dios de sus vidas, o hacer como si no existiera,  cae fácilmente en el enfrentamiento, el encono y la división. ¿Cuántos pleitos nos ha mostrado la prensa en las últimas semanas que demuestran lo anterior?

       Tal vez la falta de unidad sea uno de los problemas más grandes que enfrenta México y muchos otros países, pero si ésta no se aprende y se vive desde la familia, si desde la familia no se empieza a trabajar duro y con ganas por la unión familiar, no será fácil recuperar la estabilidad social que hemos perdido.

       Si usted quiere fomentar desde hoy la unidad en su familia, le doy seis herramientas básicas que le pueden servir:

1.  Tener una buena actitud ante los problemas.
2.  Apreciar y querer a los demás por lo que son: con defectos y cualidades.
3.  Fomentar la comunicación y la convivencia.
4.  Evitar diferencias e incomprensiones.
5.  Saber manejar conflictos.
6.  Aprender a perdonar.
 
       El caso es que a nuestros países les urge el testimonio de familias unidas. Y mejor aún si el testimonio viene de personajes famosos, líderes políticos y sociales que la gente sigue o admira.

       ¿No valdría la pena en un futuro cercano el esfuerzo, el trabajo y el sacrificio de haber luchado contra viento y marea por hacer de cada uno de nuestros hogares una escuela de virtudes y valores para los hijos?

       Hace más de dos milenios el Imperio Romano se transformó por el testimonio de los primeros cristianos. El “miren cómo se aman”, convenció a miles a unirse a sus valores y a su fe.

       ¿No podremos nosotros también transformar a nuestros países a través del testimonio de la unión familiar? Y en lugar de leer a diario: “miren cómo se divorcian sin rupturas ni agravios”, ¿poner de moda el “miren cómo se aman con unión y corazón”?

6 comentarios:

  1. Buenísimo Eduardo! en realidad esta es una verdadera Revolución más costosa y más difícil que las otras, pero más duradera.

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  2. Gracias por los consejos. Es hora de cambiar el corazón, cada corazón, el corazón de la familia. Amar es darse, siempre y a toda hora, de corazón. Pidamos al Señor esa gracia y hagamos cada uno el esfuerzo máximo para lograrlo. Gracias.

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  3. Que hermoso. El mundo nos enseña a buscar la felicidad, aunque paguemos el precio de la separación. Jesús nos enseña a buscar la Unidad, en los momentos buenos o en las dificultades, y tendremos por añadidura la felicidad.

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  4. Agradezco muchísimo los comentarios y la visitas recibidas. Esto me anima a seguir con este pequeño blog. Un abrazo para todos

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  5. Hola Eduardo, se que es duro seguir al pié del cañón cuando ves que a tu alrededor todo se desmorona, pero bueno..... no estás solo..... y tus artículos y comentarios ayudan mucho!!!!! por favor sigue adelante!!!! y mil gracias!!!
    Maru Dominguez, México

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  6. Gracias Maru!! No estoy solo gracias a Dios. Tengo principalmente a mi familia y a una enorme cantidad de amigos y colaboradores. El proyecto de este blog estuvo abandonado por unos años porque debía dedicarme a otro proyecto que me consume mucho tiempo pero últimamente decidí volver a publicar en este blog. Lo haré lentamente y de a poco pero vamos a volver a levantar este espacio con la colaboración de todos Uds.

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